la primera vez que sentí culpa

La primera vez que sentí culpa

⏱️ 2 min de lectura

La primera vez que sentí culpa me encontraba sola en mi habitación. Guardaba un minuto de silencio para darle luto a mi código moral interno. Las paredes blancas no hacían más que recordarme lo manchada que estaba mi conciencia.

De pronto, el nudo de mi garganta comenzó a deshacerse y no hice más que maldecir mi nombre al mismo ritmo que el sonar de las campanas de la iglesia. Tenía ganas de esconderme como Caín de Dios, pero yo no quería huir de Él…

Quería huir de mí.

Quería huir de mí:

De mi moral estricta,

De mis valores convertidos en dictadura.

Quería huir de mí:

De mi manía de ver todo en blanco y negro

Y nunca alcanzar el misericordioso gris.

Quería huir de mí:

De mi promesa de cuidarme,

De guiarme,

De llevarme al buen vivir.

—¡Eres humana, carajo! —me gritaba—.

¡Puedo ser una buena persona que se equivoca de vez en cuando! —me imploraba—.

Pero nada de eso funcionaba.

Qué ironía la mía —me decía—:

La de destruirme

Para construirme.

Qué ironía la mía:

La de culparme

Para salvarme.

Qué ironía la mía:

La de odiarme

Para amarme.

—Liagiba

También puedes leer

amnesia cognitiva

Amnesia cognitiva

un adios agradecido imagen

Un adiós agradecido.

Conversación

Toda historia encuentra nuevos significados cuando alguien la lee y la comenta. Comparte tu perspectiva con respeto y forma parte de esta conversación.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra